El fraude organizado relacionado con reembolsos no es una actividad marginal, sino una industria delictiva coordinada, con redes que operan a través de las fronteras, reclutan miembros y anuncian sus servicios abiertamente. La Operación “Chargeback” del Departamento de Justicia se puso en marcha para investigar y enjuiciar a estos grupos tanto en Estados Unidos como en el extranjero. Amazon ha prestado apoyo en las investigaciones en todo momento, contribuyendo a la preparación de las demandas que dieron lugar a condenas penales.
Tres de las redes más grandes desmanteladas en la Operación “Chargeback” ponen de manifiesto la magnitud y la complejidad del problema:
- Noir’s Luxury Refunds contaba con más de 5900 seguidores, anunciaba “reembolsos inmediatos” y afirmaba haber gestionado más de 1,2 millones de dólares para sus clientes. El grupo fue desmantelado gracias a una operación policial coordinada; su líder fue acusado a nivel federal y nueve miembros de alto nivel de toda Norteamérica se declararon culpables de conspiración para cometer fraude postal y electrónico, por lo que se enfrentan a penas de hasta 20 años de prisión federal.
- El grupo Artemis Refund Group operó durante más de cuatro años, abusando sistemáticamente de las políticas de reembolso de Amazon a través de 249 cuentas de clientes y generando más de 774 000 dólares en reembolsos fraudulentos de Amazon únicamente. Los planes del grupo Artemis Refund Group causaron pérdidas de millones de dólares a minoristas en línea. Diecinueve personas, diez de ellas con sede en Estados Unidos, fueron imputadas en el marco de una red que se extendía desde Nueva York hasta California y Singapur. En septiembre de 2025 se dictó sentencia contra seis acusados; los dos principales acusados fueron condenados a 37 y 30 meses de prisión federal, respectivamente, y fueron puestos en custodia inmediatamente.
- La empresa Simple Refunds, con sede en Míchigan, orquestó una estafa que causó pérdidas por valor de más de 4 millones de dólares a minoristas de todo el país. El operador fue condenado a tres años de prisión federal.