En Arizona, una red delictiva utilizaba un local comercial con sede en Glendale como centro de operaciones donde ladrones profesionales entregaban artículos robados de gran valor, sobre todo discos Blu-Ray y DVD, para su reventa a través de una tienda de Amazon.
Amazon proporcionó datos fundamentales y apoyo en la investigación al grupo de trabajo dirigido por la fiscalía general de Arizona. Ese apoyo permitió a los investigadores rastrear el movimiento de mercancías ilícitas y relacionar los robos físicos directamente con las ventas en tiendas físicas. Esta colaboración contribuyó a la imputación de 24 personas y de la empresa con sede en Glendale en agosto de 2025. Los acusados se enfrentan a múltiples cargos por delitos graves, entre los que se incluyen el robo organizado en comercios, el fraude, el blanqueo de capitales y la gestión de una empresa ilegal.