Entre 2017 y 2022, dos personas llevaron a cabo una red profesional de receptación desde Auburn, Washington: compraban sistemáticamente artículos de gran valor robados (entre ellos, herramientas eléctricas, aparatos electrónicos y artículos para el hogar) a ladrones de tiendas y los revendían a través de sociedades ficticias y una tienda en Amazon.
Amazon colaboró con agencias federales de Estados Unidos para preparar el caso. Ambos acusados se declararon culpables de los cargos federales de conspiración para transportar bienes robados y de blanqueo de capitales. Ahora se enfrentan a penas de prisión considerables y al decomiso de millones en activos obtenidos ilícitamente.